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Martes 3 de marzo de 2026

Bajo fuerte resguardo militar, sepultan a “El Mencho” en Zapopan


Zapopan, Jal. – Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, considerado por autoridades de México y Estados Unidos como uno de los criminales más buscados, fue sepultado bajo un amplio dispositivo de seguridad que incluyó convoyes de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano.

El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) recorrió por última vez cerca de 25 kilómetros, desde una funeraria en Guadalajara hasta el panteón Recinto de la Paz, en el municipio de Zapopan. El cortejo fúnebre avanzó escoltado por vehículos artillados, mientras un helicóptero militar sobrevolaba la zona para reforzar la vigilancia.

En el centro de la caravana destacaba una carroza blanca que transportaba un féretro dorado. El operativo se desarrolló sin incidentes mayores, aunque el despliegue llamó la atención de la ciudadanía por la presencia de unidades civiles y castrenses a lo largo del trayecto. A la llegada al cementerio, el acceso fue restringido exclusivamente a familiares y personas cercanas.

Oseguera Cervantes fue abatido el pasado 22 de febrero durante un operativo de fuerzas especiales del Ejército en cabañas ubicadas en Tapalpa, a 135 kilómetros al sur de Guadalajara. Tras su muerte, el velorio realizado en una funeraria de la colonia San Andrés estuvo marcado por un fuerte resguardo de seguridad y la llegada constante de arreglos florales.

Cientos de coronas de rosas rojas y blancas —algunas con forma de alas o cruces— inundaron el recinto. Entre ellas destacaron figuras monumentales de gallos, en alusión al apodo con el que también era conocido. Ningún arreglo llevaba el nombre del remitente, reflejando el hermetismo que rodea a la organización criminal. El volumen fue tal que se requirieron cinco grúas para trasladar las ofrendas al panteón.

Mientras familiares y allegados despedían al capo, la violencia asociada a su organización continuaba generando tensión. De manera paralela, se reportó la agresión a un supuesto estudiante italiano que habría intentado documentar el funeral, presuntamente por personas vinculadas al grupo criminal.

El sepelio cerró así el último capítulo público de quien encabezó una de las organizaciones delictivas más poderosas del país, bajo un dispositivo de seguridad que contrastó con los años en que operó en la clandestinidad.