Miércoles 21 de enero de 2026
Tras varios retrasos provocados por condiciones meteorológicas adversas, un equipo internacional de científicos logró finalmente instalar un campamento de investigación en el glaciar Thwaites, en la Antártida, uno de los más grandes y vulnerables del planeta, cuyo acelerado derretimiento representa una amenaza directa para el aumento del nivel del mar a escala global.
La misión, considerada de alto riesgo y gran relevancia científica, consiguió avanzar el lunes luego de que mejoraran las condiciones climáticas. Días antes, la expedición había quedado varada a unos 30 kilómetros del sitio de investigación, debido a que los helicópteros del rompehielos Araon no pudieron aterrizar sobre el hielo cubierto de densas nubes.
Una vez superado el obstáculo, los investigadores y cerca de 17 toneladas de equipo lograron llegar al glaciar, donde trabajarán contrarreloj durante las próximas semanas. El objetivo principal es perforar aproximadamente media milla de hielo para instalar instrumentos que permitan medir directamente el impacto del océano, cada vez más cálido, sobre la base del glaciar.
Los científicos advierten que el adelgazamiento del glaciar Thwaites podría, en un escenario extremo, provocar su colapso total, lo que tendría consecuencias catastróficas al elevar el nivel del mar en diversas regiones del mundo.
El equipo de perforación tardará cerca de una semana en quedar completamente operativo y enfrenta el riesgo constante de retrasos por ventiscas. Además, la misión tiene un límite estricto de tiempo: los diez integrantes del equipo deberán abandonar el glaciar antes del 7 de febrero, fecha en la que el rompehielos Araon debe iniciar su regreso a Nueva Zelanda.
“Tenemos mucha suerte de estar aquí, pero también trabajamos muy duro para lograrlo. Es fundamental realizar el trabajo con seguridad y regresar con resultados científicos sólidos que ayuden a comprender lo que está ocurriendo con nuestro planeta”, señaló Scott Polfrey, ingeniero mecánico del British Antarctic Survey e integrante del equipo.
Por su parte, el oceanógrafo Peter Davis describió el agotamiento físico que implica el arranque de este tipo de misiones extremas, al señalar que la primera noche en el glaciar suele estar marcada por el cansancio absoluto tras jornadas intensas de traslado e instalación.
Los datos que se obtengan de esta expedición podrían ser clave para entender el futuro del glaciar Thwaites y su impacto en el sistema climático global.

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