Lunes 6 de abril de 2026
Dos congresistas demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos realizaron una visita oficial a Cuba la semana pasada, convirtiéndose en la primera delegación de este tipo en viajar a la isla en lo que va del año, tras el bloqueo petrolero de facto impuesto por el expresidente Donald Trump, una medida que, según señalaron, ha profundizado la crisis energética y el deterioro de los servicios básicos en el país.
La delegación estuvo conformada por Pramila Jayapal, figura destacada del ala progresista del Partido Demócrata, y Jonathan Jackson, conocido por su interés histórico en la relación bilateral. Ambos afirmaron que viajaron para constatar de primera mano el sufrimiento de la población como consecuencia de las restricciones impuestas durante la administración Trump sobre el suministro de combustible. Describieron estas sanciones como un “bloqueo ilegal del suministro energético”.
La visita se desarrolló en un momento de tensión sin precedentes entre Washington y La Habana. Además de restringir el flujo de remesas y amenazar con sanciones a países que abastezcan de petróleo a Cuba, la administración Trump incluyó a la isla en la lista de naciones que patrocinan el terrorismo, endureciendo aún más el aislamiento diplomático.
“Esta es la zona más sancionada del planeta, a sólo 90 millas de nuestras costas. La gente está sufriendo, y está sufriendo sin motivo alguno”, declaró Jackson ante medios internacionales en un hostal de La Habana.
Durante su estancia de cinco días, los congresistas sostuvieron reuniones con el presidente Miguel Díaz-Canel, legisladores y altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ambos confirmaron que hay un diálogo en curso, aunque señalaron que aún no se ha alcanzado una fase formal de negociación. No obstante, expresaron que existe disposición mutua para avanzar hacia acuerdos que alivien la crisis humanitaria y reencaucen las relaciones bilaterales.
Jayapal y Jackson también visitaron hospitales de la capital, donde recorrieron una unidad de oncología y una sala de maternidad que, según describieron, enfrentan décadas de deterioro agravado por la falta de combustible y suministros.
Los legisladores destacaron además los gestos recientes de La Habana que, a su juicio, representan señales de apertura: la invitación a exiliados cubanos para invertir en la isla, la colaboración con el FBI para investigar una incursión marítima ilegal y el anuncio de indulto a más de 2 mil presos.
Para Jayapal, estos movimientos reflejan un momento propicio para replantear la política estadounidense hacia Cuba:
“Ha llegado la hora de revertir una estrategia fallida de décadas, un vestigio de la Guerra Fría que no sirve ni al pueblo estadounidense ni al cubano”.
Ambos legisladores aseguraron que continuarán impulsando iniciativas para evitar un conflicto entre los dos países y trabajar por el levantamiento de sanciones que consideran ineficaces y contraproducentes.
Jackson advirtió que la falta de compromiso sólo agravaría la situación:
“O ayudamos al pueblo cubano a vivir dignamente en su país, o veremos una migración masiva hacia Estados Unidos. La gente no se quedará aquí simplemente para sufrir”.
Hasta ahora, no se ha informado de nuevos pasos concretos en las conversaciones entre ambos gobiernos, aunque la visita es vista como un gesto significativo para intentar descongelar una relación históricamente conflictiva.

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