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Viernes 19 de diciembre de 2025

Japón enfrenta una prueba clave entre estímulo fiscal y alza de tasas


Tokio.— La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, defendió recientemente su plan para reactivar la economía japonesa mediante un gasto público “sostenible y responsable”, en un contexto marcado por el aumento de las tasas de interés y la creciente preocupación por el elevado nivel de deuda del país.

Durante una conferencia financiera internacional en Tokio, Takaichi sorprendió al citar una frase del manga Ataque a los Titanes para llamar a los inversionistas a confiar en Japón, asegurando que el país está de regreso y listo para atraer capital. Su estrategia se basa en impulsar el crecimiento económico sin comprometer la estabilidad fiscal, a pesar de que Japón mantiene la deuda pública más alta del mundo desarrollado.

No obstante, este equilibrio comienza a ponerse a prueba luego de que el Banco de Japón incrementó su tasa de referencia al 0.75%, el nivel más alto desde 1995. Aunque sigue siendo baja en comparación con otras economías, la medida implica un mayor costo para el servicio de la deuda, justo cuando el gobierno aprobó un paquete de estímulo por 117 mil millones de dólares, financiado en gran parte con la emisión de bonos.

El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, señaló que podrían registrarse nuevos incrementos en las tasas dependiendo del desempeño económico y de la evolución de los precios. La inflación se ha mantenido por encima del objetivo del 2% durante más de tres años, mientras que el debilitamiento del yen ha encarecido las importaciones y presionado el costo de vida.

Analistas consideran que el paquete fiscal ayudará a amortiguar los efectos negativos de los aranceles estadounidenses y podría elevar el crecimiento del PIB en 2026. Sin embargo, en los mercados financieros persisten las dudas: tras el anuncio del banco central, los rendimientos de los bonos a largo plazo alcanzaron su nivel más alto en 25 años, reflejo de la inquietud por la sostenibilidad fiscal.

Expertos advierten que la combinación de mayor endeudamiento, tasas al alza, gasto expansivo y presiones externas genera un panorama incierto para la economía japonesa. El reto, coinciden, será compatibilizar el impulso al crecimiento con una administración responsable de la deuda, sin frenar el consumo ni la inversión en el mediano plazo.