Lunes 31 de agosto de 2026
Nueva York.- El creciente endeudamiento de Estados Unidos y el aumento de las tasas de interés podrían llevar a la mayor economía del mundo hacia una crisis fiscal, advirtió Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics.
Zandi señaló que la situación de las finanzas públicas estadounidenses ha alcanzado niveles que no había observado durante sus 35 años de trayectoria, al considerar que diversos indicadores económicos muestran simultáneamente señales de preocupación.
Uno de los principales focos de alerta es la relación entre la deuda y el Producto Interno Bruto (PIB), que superó el 100 por ciento. Estados Unidos no registraba niveles de tres dígitos desde el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.
A ello se suma que la deuda del Gobierno estadounidense superó por primera vez los 40 billones de dólares, aumentando las preocupaciones sobre la capacidad del país para mantener su trayectoria fiscal en el largo plazo.
El economista advirtió que un creciente escepticismo de inversionistas internacionales hacia los activos estadounidenses podría generar mayores presiones sobre las tasas de interés.
Zandi consideró prácticamente inevitable que en algún momento se produzca un “ajuste de cuentas”, debido a que, desde su perspectiva, el sistema político estadounidense difícilmente realizará las reformas fiscales necesarias sin que exista previamente una presión económica considerable.
Otro indicador que genera preocupación es el comportamiento de los bonos del Tesoro. El rendimiento de los títulos a 30 años alcanzó a principios de agosto un máximo de 5.3 por ciento, su nivel más alto desde 2007.
Ante este escenario, el Departamento del Tesoro anunció un programa de recompra de deuda para contener las presiones sobre las tasas de interés, medida que ha generado cuestionamientos entre especialistas.
Entre los críticos se encuentra el multimillonario y administrador de fondos Stanley Druckenmiller, quien calificó la estrategia como una intervención indebida en el mercado.
La advertencia de Zandi apunta principalmente al riesgo de que la combinación de elevada deuda pública, mayores costos financieros y menor confianza de inversionistas termine obligando a Estados Unidos a realizar ajustes fiscales más severos.