Miércoles 8 de abril de 2026
Rusia y China vetaron este martes una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que buscaba reabrir el estrecho de Ormuz, propuesta que había sido suavizada en repetidas ocasiones con la esperanza de que ambas potencias evitaran el veto. La votación concluyó con 11 votos a favor, dos en contra y las abstenciones de Pakistán y Colombia.
El debate se desarrolló horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump lanzara una amenaza sin precedentes al advertir que “toda una civilización morirá esta noche” si Irán no reabría la estratégica vía marítima y alcanzaba un acuerdo. Sin embargo, a menos de dos horas del plazo fijado, el mandatario dio marcha atrás y anunció la suspensión por dos semanas del ataque que había prometido, siempre y cuando Irán aceptara un alto el fuego por el mismo periodo y permitiera el tránsito por el estrecho.
Irán aceptó la tregua temporal y anunció que el acceso al estrecho se permitirá durante estas dos semanas bajo control de sus fuerzas militares. Trump afirmó además que Teherán presentó un plan “viable” de 10 puntos para avanzar hacia el fin del conflicto.
Rusia y China defendieron su veto argumentando que la resolución favorecía a Estados Unidos e Israel, otorgándoles, según el embajador ruso Vassily Nebenzia, “carta blanca para una agresión continuada”. Ambos países señalaron que el documento ignoraba las causas de origen del conflicto y omitía señalar que Estados Unidos e Israel iniciaron la ofensiva que ha escalado en la región.
El embajador chino Fu Cong advirtió que la resolución era “susceptible a una mala interpretación o incluso abuso”, y que su aprobación “enviaría un mensaje equivocado” con consecuencias graves.
Tras el veto, Rusia y China circularon una propuesta alternativa que pide a todas las partes detener actividades militares y condena ataques contra civiles e infraestructura. Según Nebenzia, el borrador ya estaría listo para someterse a votación.
Baréin, autor de la propuesta vetada, criticó fuertemente al Consejo de Seguridad por no actuar ante lo que considera un “chantaje económico” de Irán. “Enviar este mensaje equivocado pone en riesgo la seguridad de las vías marítimas internacionales”, afirmó el canciller Abdullatif bin Rashid Al Zayani, quien adelantó que los países del golfo Pérsico reforzarán la diplomacia para frenar los ataques y proteger la navegación.
Irán, por su parte, agradeció públicamente a Rusia y China por bloquear la resolución. Su embajador ante la ONU, Amir-Saeid Iravani, aseguró que el texto presentaba de manera “injustificada y engañosa” las acciones de Irán en el estrecho de Ormuz, que calificó como “medidas legítimas de defensa” conforme a la Carta de la ONU.
Aunque la resolución había sido debilitada para evitar el veto —incluyendo la eliminación de cualquier referencia al uso de la fuerza—, finalmente no logró el consenso necesario. El documento solo habría alentado a los países a coordinar esfuerzos defensivos para garantizar la seguridad de la navegación y exigía a Irán detener los bloqueos y ataques a infraestructura civil.
El estrecho de Ormuz, por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial, es considerado por las naciones del golfo Pérsico como un punto crítico para su supervivencia económica. La guerra, que ya suma seis semanas, ha elevado los riesgos geopolíticos y presionado los precios de la energía a nivel global.
Baréin, que este mes preside el Consejo de Seguridad y alberga la Quinta Flota de Estados Unidos, ha impulsado activamente acciones multilaterales para contener a Irán. El 11 de marzo, el Consejo aprobó una resolución —también presentada por Baréin— que condenó los “ataques atroces” de Teherán contra países vecinos y sus acciones en el estrecho, con 13 votos a favor y la abstención de Rusia y China.

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